Cada mes que pasa sin saber qué te ocurre, es un mes que no vuelve.
Te dicen que “todo está bien”, pero es difícil creerlo cuando hay gente a tu alrededor que se queda “rapidísimo” mientras tu no.
Sientes que algo falla, y temes que se te agote el tiempo.
Pero el sistema médico no te da respuestas.
“Toma ácido fólico, relájate, y sigue probando 6 meses más. Y si no te quedas, vuelve.”
El trato es muy superficial. Las consultas son rápidas. Y cuando tienes síntomas, nadie escucha.
Sientes que te tratan como un cuerpo, y no como una persona.
Y cuando ya estás cansada de probar, te mandan directamente a una FIV, sin ningún interés en investigar más allá por qué no te estás quedando.
Da igual si tienes SOP, endometriosis o hipotiroidismo…
Si tienes inflamación de bajo grado…
Si tienes resistencia a la insulina…
Si tu microbiota está alterada…
Si llevas meses sin regla, o tus ciclos son irregulares…
Si tu fase lútea es corta y manchas antes de la regla…
Si no sabes (bien) cuándo ovulas…
Si tu vitamina D, tu ferritina o tu tiroides están «en rango» pero lejos de lo que es fértil…
Si el seminograma de tu pareja es un aprobado justito…
Tengas lo que tengas, aplican el mismo protocolo para todas.
Y así es complicado quedarse embarazada.
Marta, una clienta que acompañé hace tiempo, estuvo años siguiendo lo que el sistema médico le decía sin abrirse a nada más: “Está todo bien, sigue intentando…”
Acabó con 2 FIVs fallidas, un agujero en el banco, y ella al borde del colapso. Pero decidió cambiar de estrategia justo a tiempo.
Ahora su caso es un claro ejemplo de cómo se puede transformar la búsqueda cuando descubres qué falla en tu fertilidad y sigues un plan individualizado para ponerle solución.
Esta historia te puede ayudar tanto si estás buscando el embarazo natural y llevas 6, 12 o 24 meses probando, como si tienes claro que vas a ir a una FIV.
Te la comparto con su permiso, naturalmente:
Tenía 35 años Marta, y llevaban dos años y medio buscando.
A los seis meses de intentarlo se quedó embarazada, y sufrió un aborto espontáneo.
Se visitó y los médicos no le dieron ninguna otra opción más allá de un prenatal básico y un “sigue intentando”.
Como no cambiaron nada, nada cambió, así que al año siguiente hicieron una FIV.
En el primer ciclo, de 6 óvulos fertilizados, solo uno llegó a embrión. Terminó en aborto. (¿Casualidad?)
En el segundo, de 10 óvulos fertilizados, solo uno llegó a embrión, y tuvo aborto a las pocas semanas. (¿Otra vez? ¿Casualidad?)
Se acababa de dejar casi todos sus ahorros, y nadie le pudo explicar por qué habían fallado.
Teóricamente todo estaba bien, incluso mejor de lo esperado para su edad (o eso le decían). Y le quedó la sensación de que en la clínica no miraban más allá.
«Me sentía fatal, porque creía que ya no había nada que hacer. Era la transferencia del último embrión que me quedaba.»
Mientras tanto, la vida se le iba encogiendo.
Ella y Javier se habían vuelto muy caseros. Tenían poca vida social. Las relaciones sexuales se volvieron mecánicas, y del tema casi no se hablaba porque dolía demasiado.
Pero todo giraba en torno la búsqueda. Hasta dejaron de viajar por ello.
Marta sólo podía pensar en todos los meses que habían malgastado.
Dudaba de todo lo que les habían dicho…
de si estaban haciendo todo lo que debían o no…
de si se arrepentiría algún día por no hacer más…
Tenía la sensación de que su vida era frágil, y no sabía cuánto tiempo más podía aguantar viviendo así.
Hasta que tocó fondo:
“Necesito que alguien me borre la memoria y me haga olvidar que quiero hijos.”
Podía sentir su dolor en cada célula de mi cuerpo.
Estaba harta.
Frustrada.
Perdida.
Y tenía la energía y el dinero justo para hacer un tercer ciclo de FIV.
Pero le propuse una estrategia distinta.
Esto es lo que le hicimos con Marta (y por qué ese cambio de enfoque te puede funcionar a ti)
Atenta porque esto te puede servir lleves el tiempo de búsqueda que lleves, tengas la edad que tengas, lo busques natural o por FIV.
Ningún profesional en ninguno de los varios centros a los que recurrieron les encontró nada que explicara por qué no llegaba. Ni a ella, ni a él.
Todo lo contrario, decían que les veían bien.
Lo recuerdas, no?
Vale.
Nada más empezar analizamos todos los factores de sub-fertilidad que podían estar afectando a la pareja.
Y en tan solo 4 días les mandamos esto, entre otras cosas (te lo pego tal cual):
1.
De tus dos ciclos de FIV, en cada uno solo llegó 1 blasto para poder transferir. Con una reserva ovárica buena para tu edad, esto me hace pensar más en un problema de calidad de ambos (óvulos y esperma).
Así que lo primero es entender por qué esa calidad no es todo lo buena que podría ser. Ahora iremos a ello.
2.
Por tu lado, vemos triglicéridos altos y cierta resistencia a la insulina que pueden estar afectando directamente a la calidad de tus óvulos. Además, por ese dolor tan limitante que tienes con la regla y en otros momentos del ciclo, sospecho que podrías tener endometriosis.
Debemos confirmarlo con un ginecólogo especialista para que podamos tratarlo como toca.
3.
Los manchados leves entre regla que dices que tienes, tu dolor pélvico crónico, sumados al aborto y a las dos transferencias fallidas, justifican de sobra pedir una histeroscopia con biopsia (marcador CD138) para descartar endometritis crónica.
Es una inflamación silenciosa bastante común cuando hay sospecha de endometriosis y suele ser una causa habitual de fallo de implantación. Lo que aparezca, lo vamos a trabajar. Tranquila, tiene solución.
4.
También vamos a pedirte una analítica de control más completa con valores clave que no se miraron en tu último análisis, como la ferritina (fundamental por tus sangrados abundantes), la homocisteína (para valorar la inflamación de bajo grado) y el perfil tiroideo completo (ya que en tu última analítica solo miraron lo básico, la TSH).
5.
Tu vitamina D sí se miró y está en 31: aunque no le hayan dado importancia realmente tiene mucho margen de mejora, especialmente existiendo inflamación y sospecha de endometriosis.
Te indicaré hasta dónde queremos subirla, y el suplemento con la dosis específica para ti.
6.
Javier, tu seminograma está alterado: es un aprobado pero muy justito, con la motilidad y morfología muy al límite. Por lo que me dijiste parece que tienes varicocele, y que a pesar de que no se le haya dado importancia esto podría estar afectando a la calidad espermática.
Recomiendo que lo mires con tu andrólogo para valorar si intervenir.
Además, nadie te ha mirado la fragmentación de ADN espermático, una prueba clave tras haber tenido abortos y embriones de baja calidad. Un ADN dañado no se ve en un seminograma convencional pero impacta en el embrión. Vamos a mirarlo.
7.
Por otro lado, dejaste de correr hace años y casi no haces ejercicio. El sedentarismo mantiene una inflamación de bajo grado que también perjudica la calidad del esperma. Vamos a re-introducir el movimiento con pautas sencillas y realistas.
8.
En cuanto a la alimentación, por todo lo que me habéis dicho: Marta, a ti te falta proteína. Javier, te falta fibra. Esto importa muchísimo para los dos.
La proteína le da los ladrillos necesarios al óvulo para crecer fuerte y madurar bien, además de ayudarte a mantener la glucosa estable. Y el espermatozoide no tiene defensas propias y depende totalmente de los antioxidantes y la fibra para protegerse del estrés oxidativo.
Os enseñaré cómo ajustarlo sin complicaros la vida.
9.
Marta, vamos a cambiar tus suplementos actuales más básicos por otros específicos para cubrir los déficits detectados, reducir la inflamación y dar más energía a tus óvulos.
Javier, en tu caso esperaremos a que te visite el andrólogo para valorar el varicocele y ver la analítica completa antes de pautarte algo más específico para ti. Por ahora, te daré un multivitamínico de base que ya empezará a proteger tu calidad espermática. Te lo dejo aquí abajo.
10.
Sé que el camino de búsqueda y vuestra situación laboral os genera un nivel de desgaste enorme, y es completamente normal con todo lo que estáis pasando. Cuando tenemos un estrés sostenido en el tiempo, el cuerpo prioriza defenderse y apaga las señales hormonales que regulan la ovulación y la calidad del esperma.
Por eso os daré pautas muy prácticas para rebajar esa carga y apagar el ruido de fuera, para que tengáis la tranquilidad de que ahora sí le estáis dando a vuestro cuerpo el entorno que necesita.
Vale.
Además de esto también recibieron suplementación específica para sus déficits, pautas de nutrición personalizada para ambos, pasos concretos que podían dar esa misma semana, etcétera.
A partir de ahí, ellos hicieron los cambios y cubrieron los déficits que estaban perjudicando su fertilidad.
Nosotros revisamos los resultados las nuevas pruebas y fuimos adaptando el plan acorde.
Y cuando llevábamos 4 meses trabajando juntos, un día recibí este mensaje de Marta:
Laura, estos meses después de las FIVs fallidas hubieran sido muy duros sola.
Nadie se espera que te vaya a costar tanto hasta que te toca. Y a mi me ha tocado.
Siempre has dicho que el embarazo no ocurre de forma “milagrosa”, sino que se construye. Para mí el milagro ha sido encontrarte a ti.
Me has dado mucha paz, confianza y me has hecho sentir muy cómoda. Me has ayudado a creer más en mí misma, y me acabas de dar el regalo más grande de mi vida. Estoy embarazada!
Muchísimas gracias de parte de los tres 🙂
Sufrió un aborto, se hormonó (quizá innecesariamente) para dos FIVs que fallaron, iba de cabeza a la tercera sin cambiar nada…
Y logró un embarazo natural. Algo que hacía años que Marta creía imposible.
Quiso descubrir qué le ocurría y actuó a tiempo. Ese fue el gran cambio en ella.
Enhorabuena Marta!
Quizá tú no tengas endometriosis y tu ovulación sea perfecta.
Quizá el seminograma de tu pareja esté bien.
Quizá a ti también te digan que «todo está bien».
Pero no te estás quedando embarazada, y eso significa que algo falla.
Mira, muchas mujeres que acompaño me cuentan que cada mes que pasa sienten que se les acaba el tiempo.
Y es verdad que los meses no se detienen, para ninguna.
Pero lo que hagas con los meses que tienes por delante depende de ti.
Tu futuro lo decides tú.
Marta hizo el cambio a tiempo, pero por desgracia no dejo de ver mujeres que lo empiezan cuando ya es demasiado tarde.
A veces retrasar ciertas decisiones puede salir caro.
Lo que quiero decir es que tienes tiempo, pero no es infinito. Solo eso.
Bien.
Llegadas a este punto tienes dos opciones.
Opción 1: Seguir como hasta ahora, sin hacer nada diferente ni mirar más allá, y dejar que la suerte decida por ti.
Opción 2: Que sepas exactamente qué factores están frenando tu fertilidad ahora mismo, y los corrijas.
Como hizo Marta.
No copiando lo que le funcionó a otra.
No aplicando consejos salteados de libros, reels y ChatGPT.
No siguiendo a ciegas un protocolo que hoy te lo venden a ti y mañana a la vecina del tercero.
Sino todo lo contrario: Un plan creado específicamente para ti en base a tu cuadro, tus analíticas y tu situación actual.
En caso de que seguir un plan individualizado sea lo que ahora mismo tiene más sentido para ti, lo que viene a continuación te puede interesar.

Soy Laura Balletbó.
Estoy especializada en medicina de la mujer, salud hormonal y fertilidad funcional, además de psicóloga clínica.
He acompañado a unas 412 parejas con sub-fertilidad inexplicada, y hemos logrado muchos embarazos que a priori parecían difíciles o “sin explicación”, gracias a un enfoque extremadamente personalizado.
Este enfoque ha servido en casos de…
- Mujeres con dos o tres abortos, con todas las pruebas «bien», a las que les dijeron que estas cosas pasan, lograron tener un bebé sano.
- Mujeres a las que el primer hijo les llegó rápido y que llevaban meses sin conseguir el segundo, y que volvieron a quedarse.
- Mujeres de 40 años o más que el ginecólogo les dijo “tienes los ovarios secos”, y que lograron el positivo.
- Parejas que llevaban años en búsqueda sin apenas estudiarle bien a él, y que al analizar su caso a fondo, encontraron la causa y lograron el embarazo.
- Parejas que habían hecho una FIV tras otra sin que nadie les explicara por qué fallaban, acabaron logrando el embarazo.
- Parejas que llevaban más de 2 años sin saber qué fallaba, con las pruebas de libro y la sensación de que algo no estaba bien, y que finalmente encontraron explicación, pudieron corregirlo, y lograron el embarazo.
Todo esto han sido embarazos reales, y cada semana hay más.
Me lo podría estar inventado, pero es verdad.
Aunque entiendo que seas escéptica.
Porque en el mundo de la fertilidad hay mucha promesa vacía.
Por eso no tienes que creerme a mí. Mira lo que dicen las mujeres que han trabajado conmigo:
Estoy embarazada! No me creo que esté contando esto.
Llevaba 4 años buscando, nadie me encontraba nada ni me daba guías..
Cuando empecé este acompañamiento Laura me transmitió una paz que no había sentido nunca.
Tener un plan personalizado me dio seguridad de al menos estar haciendo algo que nos ayudara a nosotros. A mí y a mi pareja.
Cuando fui al gine a hacerme la primera eco me preguntó: “¿qué hiciste finalmente para conseguirlo después de tantos años?”
Sonreí y dije: “muchas cosas”, y no di más explicaciones porque no sentía que ese médico de 60 años me fuera a entender.
Gracias, Lau. Ya te contaré cómo va la siguiente eco.
Mucha gente (amigas o conocidas) se estaban quedando embarazadas enseguida, según muchas de ellas a la primera. Y yo, estando sana, con todas las pruebas en teoría «perfectas», sin beber, haciendo deporte… no me quedaba después de tanto tiempo.
Estaba estresada porque no veía que las cosas avanzaran. No sentía que tuviera un «plan».
Por mi cabeza pasaban frases como «estoy rota», «nunca va a llegar», «voy a ser una madre mayor».
El hecho de que este acompañamiento fuera tan guiado y personalizado, por alguien tan profesional y empática como Laura, me tranquilizó y me devolvió la esperanza. Saber que alguien ya había visto casos como el mío también me daba calma.
Tener un plan de acción a seguir me cambió por completo mi vivencia.
Y hoy estoy embarazada. No puedo estar más feliz <3
Llevábamos más de dos años buscando, y aquel mes me pegó fuerte cuando me bajó la regla. Me sentí completamente exhausta mentalmente: agotada de pedirle a la clínica la orden para la analítica del nuevo ciclo, de ir al laboratorio (ya sentía que era mi segunda casa), de insistir para hacer más pruebas, de mirar el moco cada vez que iba al baño, de obsesionarme todo el día con esto…
Por mi cabeza pasaban frases como «cómo es que hay gente que tuvo dos embarazos en el plazo en el que yo no tuve ni uno», «si todo está bien, ¿por qué no se da?», «estoy cansada, estoy harta, necesito que alguien me borre la memoria y me haga olvidar que quiero hijos».
Y entonces encontré tu acompañamiento. Hacía tiempo que te veía en redes y me gustaba mucho tu forma de pensar, de hablar… sentí una conexión. Y suerte que entré!!!!! <3
Me volaste la cabeza. Nadie me había preguntado lo que tú me preguntaste. Nunca había sentido que me entendiesen como tú lo hiciste. Vi que había mil cosas que no se habían mirado antes…
Y no me pude creer que llegara el embarazo a los pocos meses, cuando llevaba más de 2 años en búsqueda.. Siempre te estaré tan agradecida, Laura.
Me incorporé al acompañamiento justo después de una FIV fallida. No llegó a implantarse el embrión, por lo que mi estado emocional era bastante delicado.
La edad pesaba como una enorme piedra en la espalda. Era inevitable pensar si finalmente resultaría el embarazo, o si simplemente estábamos perdiendo el tiempo.
Mi pareja tenía más deseos que yo de ser padre, y me sentía responsable del resultado final. Durante muchos años no quise ser madre, y finalmente, cuando lo decidí, nos estaba costando muchísimo. Sentía que era mi responsabilidad que esto hubiera ido así, y era muy duro cargar con ello.
Entré porque necesitaba tener una buena base de información. Necesitaba poder tener feedback de alguien que supiera del tema, que empatizara conmigo, y que le diera importancia a lo que yo también considero importante.
Mirándolo con perspectiva, había muchas cosas que mejorar. Muchísimas, la verdad. Y yo no tenía ni idea.
Sigo en el camino, pero ahora lo vivo más tranquila porque sé qué hay que hacer. Tener al lado a alguien que sabe del tema, que empatiza conmigo, me da una tranquilidad tremenda. Estar aquí es el mayor regalo. No me imagino que durante tanto tiempo lo hiciera sola.
Ahora muy esperanzada con la siguiente FIV, que haré en las próximas semanas.
Me dijeron que tenía los ovarios casi secos. Que no me quedaría con mi reserva ovárica. Que ni lo intentara de forma natural. Así que estaba a punto de hacer una FIV cuando encontré a Laura.
Me di unos meses para prepararme para la FIV.
Y a mi sorpresa me quedé embarazada de forma natural a los pocos meses.
Flipé! Nadie me había hablado de todo lo que está en mis manos, hasta que encontré a Laura. Todos me decían “está todo bien, sigue buscando.”
Pero Laura miró mi caso entero: me valoró mi ciclo, analíticas, me recomendó hacerme pruebas, valoró a mi marido.. yo bromeo que al final sabía más de mí que mi propia madre jaja
Y ahora estoy embarazada.. y sigo con Laura, acompañada semana a semana en el mejor viaje de mi vida. Te estoy eternamente agradecida.
Pues la verdad es que, a pesar de ser joven y tener esta ventaja, había algo dentro de mí que me daba tener miedo por si no llegaba.
Mi entorno empezaba a tener embarazos a la primera, y había muchos comentarios de «a ver cuándo vosotros». Incluso nuestros padres y abuelos tenían muchas ganas y no paraban de insistir.
No lo vivía con demasiada confianza, y eso hacía que muchas veces me anticipara y le diera muchas vueltas.
Entré porque quería tener todas las herramientas a mi alcance antes de ponernos a ello. Laura me transmite muchísima calma, confianza y conocimiento, y siento que estoy en las mejores manos.
Este acompañamiento me está enseñando a saber esperar, a no poder controlarlo todo, y a entender que no es un derecho tener un hijo, sino que nace de un deseo que se debe trabajar y esperar.
Sigo en el camino, pero ahora lo vivo muchísimo más tranquila, además de que mi cuerpo ya lo nota: ahora tengo cero dolor menstrual, mis ciclos son más regulares, y me siento mucho más enérgica. Sé que me está ayudando y sé hacia dónde voy.
Estaba un poco agobiada por si no podía quedarme embarazada. Con mi hija menor no me costó nada quedarme.. pero a raíz de mi posparto hace 17 meses, de la tiroiditis que tuve, y de que ya tenía 36… no me estaba pasando lo mismo. Me estaba costando.. y me sentía mal por si no le podía dar a mi hija un hermano o una hermana, porque no quería que se quedara sola.
Entré porque me inspiraste confianza, das muchos consejos y me diste pautas muy concretas que nadie me había dicho antes. Me diste suplementación, cambios en los nutrientes, sacamos tóxicos, me ayudaste a calmar el sistema nervioso… y, sobre todo, estuviste a mi lado en todo el proceso.
Mis analíticas cambiaron completamente en 4 meses… y ya me dijiste tú que esto era muy buena señal. Mi hija va a tener un hermanito y siento que si no hubiera estado aquí no sería posible.
Eres luz, Laura!!
Estaba a las puertas de una FIV. Quería ser positiva, la mayoría de los días lo era, pero reconocía que sentía dentro de mí mucho miedo de que no saliera bien.
Estaba ansiosa, nerviosa, preocupada. Y sobre todo me agobiaba el paso del tiempo.
Me decanté por ti, Laura, por tu cercanía al hablar. Te escuché y noté que podías ayudarme. No sé, tuve conexión tan solo al oírte y me dejé llevar. Además, el precio del programa era accesible… comparado con todo lo que hay allí fuera que es carísimo, no hay personalización y todo super genérico.
La mejor decisión que pude tomar fue entrar, te lo juro.
Me recomendaste que pospusiera la FIV 2-3 meses más para hacer algunos ajustes que harían que este tratamiento fuera mejor. Y así fue. La FIV salió bien… ahora estoy de 10 semanas, las pruebas de embarazo han salido bien.. y no quiero irme de este acompañamiento. Ha sido mi refugio.. y nos ha unido tanto con mi pareja.
Nunca te podré agradecer por tanto.
Mi hermana y yo nos quedamos a la vez. Hubieran nacido el mismo mes. Pero yo tuve un aborto a las pocas semanas. Me destrozó!
Y aunque me quiero muchísimo a mi hermana, cada vez que veo como le crece la barriga se me hace un nudo en el estómago.
Encontrarte a ti fue lo que me “salvó” en medio de toda la tristeza y duelo que estaba viviendo.
Me acompañaste con mucho amor, empatía y humanidad. Me hiciste sentir escuchada. Pude desahogarme.
Y cuando recuperé la fuerza empezamos a trabajar sobre mi caso. Me contaste que con estos niveles de tiroides los abortos son más frecuentes. Me estás enseñando como mejorar la calidad ovárica sin agobios. Mi pareja se ha hecho pruebas de las que nunca nos han hablado los médicos…
Me transmite mucha paz, confianza y seguridad.
Y estoy aprendiendo a no rendirme. A quererme y valorar mi cuerpo. Y a volver a buscar el embarazo desde otro lugar.. con más fuerza, entereza y conciencia.
Nadie puede prometerte el embarazo. Yo tampoco.
Lo que sí te garantizo es que vamos a encontrar qué te ocurre y que tendrás un camino claro para darle la vuelta, que ya es mucho.
Y si haces esto, te prometo que tendrás más probabilidades de quedarte natural los próximos meses, o en la siguiente FIV, que las que tienes ahora.
Ahora bien, este enfoque no es para todas:
Si crees que cambiar hábitos es un tratamiento alternativo ineficaz, es mejor que no entres.
Si esperas una pastilla que te dé un bebé sin que tú hagas nada, tampoco.
Si vas a dejar el plan con el primer reel que diga otra cosa, mejor no entres.
Si te fías más de lo que te dice una inteligencia artificial complaciente que de una profesional que conoce tu caso y contexto entero, no es para ti.
Si de verdad piensas que ya estás haciendo todo lo que puedes hacer, mejor no te apuntes.
Te ahorrará tiempo y frustración a ti, y me los ahorrará a mí.
PERO,
Si sabiendo todo esto sigues interesada, mira qué pasaría si mañana empezáramos a trabajar juntas:
Acompañamiento VIDA
Para mujeres que llevan meses o años en búsqueda sin una explicación clara de qué les ocurre, y que ya no pueden permitirse perder más tiempo “probando suerte” ni siguiendo consejos que no estén hechos para ellas.
Con este plan te aseguras que una profesional de la fertilidad con más de 8 años de experiencia ha mirado tu caso a fondo, sin contar las horas, y que no te dejas nada importante por hacer de ahora en adelante.
Cuando se dan cuenta de todo lo que se les estaba pasando por alto, la mayoría me dice: “Ojalá hubiera empezado antes”.
Sigues estas 4 fases:
Fase 1 · Análisis completo de tu caso
Si llevas tiempo buscando y no dais con la tecla, lo más probable es que haya algo escondido que no se ve a simple vista.
Por eso empiezas con lo que es la base de todo, la pieza más importante del acompañamiento:
Tu informe de fertilidad.
Es un formulario de casi 200 preguntas sobre tu pareja y tú, incluye preguntas que casi nadie hace en consulta, y está hecho justamente para ver lo que no te han visto hasta ahora.
Ahí también subes analíticas, pruebas, seminogramas… todo lo que tengas.
Algunas tardan 1 día en rellenarlo porque ya lo tienen todo, y otras 3 semanas.
Eso no importa, tienes abiertas las primeras semanas del plan y estás apoyando tu fertilidad desde el primer día, y no solo esperando.
Una vez envías el formulario, me siento a mirar tu caso entero. Con tiempo y con mimo.
Uno los puntos que hasta ahora nadie ha unido, y busco qué factores están frenando ahora mismo tu embarazo.
Y en menos de 7 días recibes la devolución, que tiene dos partes:
- Un audio de aproximadamente 25-30 minutos,
- y un PDF de unas 15 páginas
Sabrás exactamente qué os pasa a cada uno, y tendrás una guía clara de cómo ayudar a tu cuerpo durante la búsqueda:
Qué pruebas médicas específicas os debéis hacer cada uno y por qué, qué hábitos debéis mejorar, qué suplementación es la más adecuada para cada uno (con marcas y dosis concretas), qué pasos puedes empezar esta misma semana, en qué enfocarte durante las próximas y por qué, etcétera.
Ahora sí tienes un plan, y es tuyo.
Fase 2 · Tu hoja de ruta semanal
Llevas meses haciendo cosas. Leyendo, probando, tomando. Y aun así no sabes si lo que haces es lo que te toca a ti.
En esta fase tienes una guía clara, paso a paso, para que dejes de ir a ciegas y sepas qué hacer cada semana, y en qué orden. Adaptados a ti.
No vas a perder el tiempo haciendo quinientas cosas que sumen un 1%.
Todo lo contrario:
Cada semana recibes una acción de alto impacto adaptada a ti. Un solo factor que aumenta tu fertilidad y la de tu pareja de verdad.
Y la semana siguiente, otro.
Y la siguiente, otro.
Cada uno sumando a la anterior.
Nada de lo que haces aquí es por intuición mía. Nada es porque sí.
Todo tiene un sentido. Y todo está basado en la ciencia.
Por ejemplo:
- Incorporarás un nutriente concreto que, en el tipo y la dosis adecuadas, aumenta un 51% las probabilidades de concebir. Las mujeres que no llegan al mínimo de ese nutriente tardan un 40% más en quedarse embarazadas. — Según el estudio de Stanhiser y colaboradores.
- Cubrirás un déficit nutricional muy común en las mujeres españolas que, bien corregido, reduce el riesgo de aborto del 27% al 7%. — Publicado en Fertility and Sterility en 2018. Yo no recomiendo jamás entrar en una FIV sin tenerlo mirado y corregido.
- Aplicarás ciertas prácticas de regulación del sistema nervioso, que el sistema sanitario ignora por completo, y que multiplican por 2,5 la tasa de embarazo. Del 20% al 52%. — Es un estudio de Harvard publicado en Fertility and Sterility, Domar y colaboradores, 2011.
- Tu pareja incorporará un hábito muy básico que, en la dosis correcta, aumenta hasta un 43% su concentración de esperma. Ojo, que pasarse lo empeora. — Según el estudio de Belladelli y colaboradores, de 2024.
- Seguirás un patrón alimentario antiinflamatorio, que casi todo el mundo conoce y casi nadie aplica como toca, y que sube la tasa de embarazo del 29% al 50%, y la de bebés sanos en casa del 26% al 48%. — Publicado en Human Reproduction.
- Entre otras muchas cosas…
En definitiva, trabajarás los factores que más mejoran tu fertilidad:
Tus hábitos, tu ciclo, tu ovulación, la alimentación, la microbiota, cómo bajar la inflamación, cómo aumentar la vascularización pélvica, cómo limitar los tóxicos, cómo regular tu sistema nervioso, cómo equilibrar de la glucosa y cómo hacer que tu metabolismo trabaje a tu favor… y muchas cosas más.
Estas estrategias se aplican desde hace años en las clínicas de referencia en fertilidad funcional e integrativa de Estados Unidos.
Aquí cuesta encontrar a un profesional actualizado que las aplique.
Tú las tienes incluidas dentro del plan, semana a semana.
Entendiendo que hay semanas en que estás liada, que estás hasta arriba de trabajo y no llegas a todo.
Por eso el plan es algo realista que puedes hacer en casa, y va al grano.
Todo cabe en tu día a día, casi sin que lo notes.
Lo que sí vas a notar en las primeras semanas será menos hinchazón, menos dolor de pecho, menos dolor de regla. Empezarás a ver cómo se regula tu ciclo, cómo se alarga tu fase lútea, cómo te vuelve la regla y recuperas tu ciclo si hace años que lo perdiste.
Notarás que tienes más energía, que duermes mejor, que tienes menos antojos, …
Y todo esto son señales tangibles de que estás aumentando tu fertilidad y de que estás un paso más cerca de ser madre.
Fase 3 · Acompañamiento cercano y ajustes
Lo normal es que te surjan dudas sobre tu caso o el de tu pareja…
Sobre si este mes has ovulado o no…
Sobre la duración de tu fase lútea…
Sobre ese sangrado marrón antes de la regla que te dijeron que no era nada…
Sobre si ese picor vaginal es normal…
Sobre si hacer ejercicio en ayunas es una buena idea ahora..
Sobre una prueba que tienes la semana que viene…
Sobre si deberías hacer una FIV o esperar un poco más…
Sobre si estos nuevos resultados afectan al plan o no…
Tienes una zona privada, solo tuya, donde me preguntas lo que quieras.
Y yo la respondo en pocos días por audio o texto, personalmente, conociendo el contexto entero de tu caso: tu histórico, tus pruebas, tus análisis, cómo estás emocionalmente…
Nada que ver con lo que te puede decir Chat GPT o un ginecólogo que te ve 15 minutos cada tres meses.
Y lo cuelgo en la misma plataforma, en orden de más reciente a más antigua y con un titular claro para que las puedas encontrar fácilmente siempre que quieras.
No hay límite de dudas.
Eso sí, de una en una 🙂
A partir de ahora, sabrás qué hacer en cada momento.
Y dejarás de llevar la mochila tú sola.
Fase 4 · Disfruta del embarazo en paz
Con la ilusión y la euforia del positivo también viene un miedo grande a perderlo, a hacer algo mal sin querer…
En esta etapa cambia lo que necesitas: tanto a nivel emocional, como nutricional y de hábitos.
Por eso, el acompañamiento no termina con las dos rayas del test.
Evoluciona hacia un plan semanal específico de embarazo para cuidar tu salud, acompañar el desarrollo de tu bebé y resolver tus dudas cuando te surjan, sin tener que esperar semanas o meses a tu siguiente cita médica.
Así, el día que llegue el positivo, me lo dices y pasamos juntas a esta nueva etapa. Con la paz de saber que sigo a tu lado el tiempo que tú quieras.
En definitiva, del Acompañamiento VIDA sales con…
- Una radiografía clara de lo que os está ocurriendo, a los dos. Entiendes por fin qué ocurre y eso, de por sí, ya es liberador. Se acabó pensar que algo no está bien y no saber el qué.
- Un plan bien definido sobre qué debe hacer cada uno los próximos meses, semana a semana. Ya no mejoráis el 50% de vuestra fertilidad. Mejoráis el 100%.
- Una suplementación específica y de calidad para ti y para él, según vuestros déficits. Basta de gastar dinero en pastillas que no te aporten nada, y preguntarte si lo que tomas es suficiente.
- Herramientas emocionales para los momentos que se hacen más duros: cuando te baja la regla, cuando una amiga se queda embarazada y a ti te sale la pena en vez de la alegría, cuando una prueba sale mal, cuando te preguntan para cuándo… Para que tu cuerpo se sienta más seguro y más preparado para crear vida.
- Un plan que no es una carga más ni compite con tu vida ajetreada. Sino algo realista, que te guste y puedas hacer en casa, y que se integra casi sin que lo sientas.
- La certeza de que alguien lo ha mirado todo y que no te estás dejando nada por hacer. Solo eso ya te ahorra meses de dudas y ansiedad.
Tú sólo te ocupas de ver qué te toca esta semana, y aplicar.
Y de todo lo demás, me ocupo yo.
El precio
El precio para que yo misma investigue tu caso a fondo, personalmente, y te acompañe semana a semana resolviendo tus dudas en privado es:
150 € al mes.
Sin permanencia. Te das de baja cuando quieras, con un clic y sin preguntas.
Veo los precios de cuatro cifras de algunos programas de fertilidad (no personalizados) de ahí fuera….
Veo del dineral que se gastan las mujeres cuando entran en una FIV (sin preparar su cuerpo antes)…
Veo el estrés económico que la búsqueda supone para muchas parejas…
Y me parece completamente injusto que se aprovechen de un momento tan vulnerable como este.
Por eso he hecho este acompañamiento asequible para lo caro que es todo lo que rodea la búsqueda.
Con este precio y con lo que vas a lograr dentro, ganas tú bastante más que yo. Y así debe ser.
Puedes “esperar y seguir probando” sin cambiar nada más y quedarte con la duda de que si hay algo que no habéis mirado…
Puedes seguir gastando dinero en suplementos que no sabes si te sirven…
Puedes seguir cargando con toda la presión tú sola…
Puedes seguir cancelando planes “por si acaso”…
Puedes seguir saltando de consulta en consulta gastando dinero sin que nadie resuelva nada…
Puedes ir a una FIV con el riesgo de llegar agotada y con déficits sin corregir, y que termine fallando…
Puedes seguir sin saber si podrías haber hecho más…
O puedes liberarte de lo que hace meses te tiene estancada, quitarte ese peso de encima, sentir que por fin estás avanzando y no solo esperando, y poder decir que estás haciendo todo lo que está en tus manos y que no se te escapa nada.
Tomar un camino u otro, lo decides tú:
150€/mes
Sin permanencia. Te das de baja cuando quieras.
Recibes tu devolución en un máximo de 7 días.
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El tiempo no es infinito. No lo pierdas.
Preguntas
No, ni lo pretende.
No sustituyo a un médico y no prescribo tratamientos médicos.
Lo que hacemos aquí es mirar los factores que el estudio básico médico a menudo no cubre.
Reviso tu caso entero en profundidad y de allí trazamos un plan de acción personalizado.
Y siempre que sea necesario te digo qué pruebas pedirle a tu médico.
La idea es que estamos colaborando, no compitiendo.
En cuanto haces el pago recibes el acceso y puedes empezar a rellenar el formulario donde me cuentas en detalle sobre tu caso.
Cuando me lo mandas, con todas vuestras analíticas y pruebas, me siento a mirarlo. Y en un máximo de 7 días tienes tu plan de acción, en audio y en PDF, diseñado específicamente para ti.
Y tu hoja de ruta semanal ya se te abre desde el primer día.
Es individual porque el análisis de tu caso, tu hoja de ruta semanal y el seguimiento está diseñado específicamente para ti.
Cuando tengas dudas sobre tu caso, me las puedes hacer en tu área privada y yo te responderé a ti, personalmente.
Porque supone un sobre coste innecesario para muchas.
En la mayoría de consultas, la primera sesión se va en hacer preguntas genéricas y tomar notas. Aquí nos saltamos esa pérdida de tiempo y vamos directas a la solución:
Te doy el plan de acción que tienes que seguir para cubrir tus déficits actuales y aumentar tu fertilidad.
Con eso ya puedes pedir analíticas específicas, nuevas pruebas, ajustar hábitos, empezar con la suplementación adaptada a tu caso… Ya estás avanzando.
Y si tienes dudas, te las respondo PERSONALMENTE en tu área privada.
Por eso muchas no la quieren pagar de primeras, pero sí la contratan más adelante cuando tienen resultados de nuevas pruebas, o si hay algún cambio importante en su situación.
De ahí que tengas la opción de pedir la sesión individual siempre que quieras. Cosa que para las que están fuera de este acompañamiento es IMPOSIBLE hacer.
Tu hoja de ruta no caduca ni tiene fechas límite. Puedes avanzar a tu ritmo y sin estrés.
Si la vida se complica, retomas exactamente donde lo dejaste sin perder nada de tu progreso.
No.
Te das de baja cuando quieras, con un solo clic y sin dar explicaciones.
Eso si, cuando te vas pierdes acceso al plan semanal, ya no puedes hacerme más consultas por privado, pierdes acceso a las respuestas que te di en el pasado, y no puedes pedir cita conmigo.
Todo eso son beneficios para las que están dentro de VIDA.
Al contrario. El día que veas el positivo, me lo dices y empezamos la Fase 4.
Se te abre un plan de 12 semanas para prepararte para esta nueva etapa.
Tras una búsqueda larga, muchas veces el embarazo no trae solo ilusión, sino también muchos miedos y dudas. Te voy a contar como adaptar tu alimentación, tu suplementación y tus hábitos a esta nueva etapa, además de estar a tu lado para resolver cada duda con evidencia científica y darte la calma que necesitas para poder disfrutar de este momento.
Lo ideal es que sí.
Cuanto más recientes sean tus analíticas, mejor.
Pero si no tienes ninguna o están desactualizadas, dentro te diré exactamente qué valores conviene pedirle a tu médico para empezar a investigar más a fondo cómo estás.
Lo ideal es que, siendo un proyecto de los dos, que ambos os impliquéis.
Pero si no es el caso, no te preocupes: puedes rellenar su parte del formulario tú misma y adjuntarme las pruebas que tenga hechas (analíticas, seminograma…).
Es bastante más fácil que un hombre haga tres cambios concretos cuando una profesional le explica cuáles son y por qué, que cuando se lo pide su pareja por décima vez.
Y si aun así prefiere no participar, el acompañamiento te sirve a ti igual. Yo le dejaré sus pautas preparadas igualmente.
Es probable que ya sepas muchísimo, y eso está genial. Pero la divulgación le habla a miles de personas a la vez y da consejos para «el promedio». Tú no eres el promedio.
Escuchar un podcast o leer un post no analiza tus analíticas, la fase lútea de tu ciclo ni la realidad del seminograma de tu pareja.
La información hoy en día es pública y gratuita; lo que no es gratis es el criterio para saber qué necesita tu caso concreto, qué pruebas priorizar y en qué orden exacto debes actuar.
Mira bien por qué no te sirvió:
Si te hicieron un análisis de tu caso basado en 200 preguntas…
Si miraron tus analíticas al dedillo…
Si analizaron a fondo las pruebas de tu pareja también…
Si estudiaron a fondo tu ciclo…
Y te hicieron un plan específico para que mejoraras todos los factores importantes que influyen en tu fertilidad, como la microbiota, la alimentación, la vascularización pélvica, los tóxicos, la ovulación, etcétera….
Entonces es posible que yo tampoco te pueda ayudar.
Pero si no te han hecho todo esto… fíjate en lo que le pasó a Naiara:
Llevaba más de 2 años de médico en médico escuchando el típico «estáis bien, es cuestión de tiempo». Cuando por fin investigamos de verdad y dimos con la clave, su propio ginecólogo acabó preguntándole qué había hecho para conseguirlo.
Eres, probablemente, para quien más sentido tiene esto.
Que tus analíticas salgan «bien» no significa que no ocurra nada. Significa que el estudio convencional no ha buscado en el lugar indicado aún. Ese enfoque no suele analizar cosas como la inflamación de bajo grado, la resistencia a la insulina, la salud de tu microbiota o la calidad del ciclo menstrual.
Además, ya lo has comprobado: que un valor esté «en rango» dentro de una analítica estándar no significa que sea «óptimo» para conseguir un embarazo.
Aquí investigamos justo lo que la medicina tradicional pasa por alto para darte una respuesta real.
Sí.
Cualquier desajuste de salud se aborda con personalización. No trabajo por etiquetas ni diagnósticos genéricos: el plan se adapta a tu biología y a tus analíticas, sea cual sea tu punto de partida.
Lo que requiere abordaje clínico o quirúrgico lo lleva tu médico, y yo trabajo todo el terreno biológico que lo rodea (inflamación, inmunidad, entorno hormonal y calidad ovocitaria y espermática) para maximizar tus opciones.
No.
A veces se confunde la reserva con la calidad ovocitaria. Tu reserva es la cantidad de óvulos que te quedan y no se puede cambiar. Tu calidad ovocitaria —que es el verdadero quid de la cuestión— sí se puede mejorar en unos 3 meses.
Cuando te dicen que la edad lo condiciona todo, solo te están hablando de la cantidad. Pero la calidad es lo que marca la diferencia, tanto si buscas el embarazo de forma natural como si vas a realizar un tratamiento de FIV.
Aquí trabajamos para optimizar esa calidad, que es el factor decisivo que sí está en nuestras manos.
Totalmente.
Una sesión de cada mes está dedicada en exclusiva a la salud emocional y a la regulación del sistema nervioso. En ellas abordamos lo que muchas veces se vive en silencio: la culpa, la presión de las comparaciones y el miedo paralizante al «¿y si nunca llega el embarazo?».
Te proponemos herramientas prácticas, breves y muy variadas porque a cada persona le funciona algo distinto. Aquí no se trata de «pensar en positivo» ni de obligarte a meditar.
Se trata de darle señales biológicas a tu cuerpo para que salga del modo supervivencia, baje la respuesta al estrés y se sienta en un entorno seguro para concebir.
Idealmente, necesitamos 3 meses para mejorar la calidad ovárica y seminal para aumentar las probabilidades de éxito de una FIV.
Pero si por algún caso estás a punto de empezar el proceso de reproducción asistida y quieres acompañamiento, estaré a tu lado en todo el camino.
Si ya no tenemos tiempo de mejorar la calidad de los óvulos y espermatozoides, tal vez sí tenemos tiempo de mejorar el estado del endometrio.
O de acompañarte física y emocionalmente en la beta-espera.
Al fin y al cabo estoy a tu lado, estés en el punto en el que estés.
Sí.
Se hace igual desde España que desde cualquier lugar del mundo. Y puedes acceder estés donde estés.
¿Y si hago todo esto y aun así no me quedo embarazada?
Nadie te puede garantizar un embarazo.
Ni la mejor clínica de reproducción asistida, ni los ginecólogos más prestigiosos de Harvard, ni yo (por mucho que me gustaría).
Lo que sí puedo asegurarte es que sin un estudio completo de tu caso es difícil que llegues antes.
Así que, háztelo. Aquí o en otro lugar, eso da igual, pero no sigas ni una semana más sin saber qué te ocurre. Porque vas a ciegas. Caminas en círculos.
Esa es mi recomendación, después de haberlas visto de todos los colores.
Lo que aprendes aquí sobre tu ciclo y sobre tu cuerpo no se te va a olvidar cuando esto acabe. Te sirve durante la búsqueda, te sirve durante el embarazo, te sirve después… y algún día se lo podrás contar a tu hija.
Si quieres llevar un estilo de vida que merece la pena heredar, más allá de si logras el positivo o no, te apuntas aquí:
150€/mes
Sin permanencia. Te das de baja cuando quieras.
Recibes tu devolución en un máximo de 7 días.
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El tiempo no es infinito. No lo pierdas.
Un abrazo,
Laura.
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