Tienes tanta información que llevas meses probando a ciegas.

Y ahora dudas si estás haciendo algo mal.

Toda mujer puede aumentar su fertilidad, pero pocas saben cómo hacerlo de verdad.

Si has probado de todo y no entiendes por qué nada funciona, la historia que verás a continuación te puede ayudar.

Esto ocurrió el 30 de octubre de 1935, en Ohio.

Boeing presentó el avión más avanzado que se había construido nunca. Tenía cuatro motores. Podía llevar cinco veces más carga de la que el Ejército había pedido, y podía llegar mucho más lejos de lo esperado. Era una bestia.

El contrato estaba prácticamente firmado, pero había que hacer una prueba oficial para cerrarlo.

Así que a los mandos pusieron al mejor piloto que había: el mayor Ployer Hill, jefe de pruebas de vuelo.

Hasta ahí todo normal.

El bueno de Hill se montó en el avión y despegó.

Subió cien metros. La gente estaba excitada.

Se paró en el aire. No entendían nada.

Empezó a caer. Pánico.

Y se estrelló.

¿La causa?

No había soltado el bloqueo de los mandos.

Se olvidó de un simple paso que estaba cansado de repetir, y murió.

La prensa, con esa facilidad que tiene para contar las verdades a medias, sentenció que el avión era demasiado avión para un solo hombre.

Y Boeing perdió el contrato.

Millones de euros y años de desarrollo al retrete.

Y lo que sucedió después es lo que hace esta historia interesante:

Hubo un grupo de pilotos que conocían el avión, y conocían a Hill, y sostenían que el avión no era demasiado difícil de volar. Que él podía perfectamente hacerlo.

Solo que era demasiada información para la cabeza de una persona.

Así que no simplificaron el avión, sino que escribieron una sencilla lista de pasos.

Una hoja ordenada con lo que había que hacer antes de despegar.

Con esa lista, los doce aviones siguientes volaron casi tres millones de kilómetros sin un solo accidente.

Que se dice rápido.

Donde Hill fracaso, otros con mucha menos experiencia acertaron, por el simple hecho de que tenían una guía a seguir.

Un paso a paso claro.

Sota, caballo y rey.

La fertilidad, al igual que un avión, tiene un complejidad tremenda.

Hay decenas de factores que se afectan entre sí, y no hay una sola persona en el mundo capaz de acordarse de todos, especialmente si además trabaja, descansa lo justo y tiene una pareja, unas amigas y unos padres que atender.

Lo más humano es que se te escapen cosas.

Eso es lo normal.

Y al mismo tiempo, es el motivo por el que la mayoría pierde muchos, muchos, meses.

— Vale, ¿pero estas cosas no me las debería decir mi ginecólogo?

Algunas si.

La gran mayoría no.

Ahora verás por qué.

Hace unos años preguntaron a más de 2,500 obstetras si usaban estos factores en su consulta, y los resultados fueron:

  • la mitad reconoció que rara vez pregunta por ellos a sus pacientes.

  • menos de 1 de cada 5 lo hacían de forma rutinaria.

  • y solo 1 de cada 15 había recibido alguna formación sobre el tema.

Sólo uno de cada quince tenía formación en esto. Imagínate.

Nadie se lo ha enseñado.

Mientras tanto, tres de los organismos más importantes a nivel mundial (la OMS, ACOG y SEGO) recomiendan lo mismo:

Que antes de buscar hay que revisar la nutrición, los déficits, la exposición a tóxicos y la salud emocional, entre otras cosas.

Está escrito, amiga. Desde hace años.

Lo que pasa es que nadie te lo ha contado.

Para asegurarte de que avanzas en la dirección correcta, debes apoyar factores que normalmente quedan fuera de las consultas médicas, como…

la inflamación crónica de bajo grado,

el estrés oxidativo silencioso,

la resistencia a la insulina que nadie te ha diagnosticado,

los déficits de hierro, vitamina D o B12,

el cortisol disparado por un estrés sostenido,

la microbiota alterada,

la fase lútea que se acorta por falta de progesterona,

entre muchos más.

Factores que la ciencia ha demostrado que son determinantes.

Factores que devuelven ciclos. Que alargan fases lúteas. Que suben la progesterona. Que mejoran la calidad de los ovocitos. Que cambian mocos cervicales inexistentes. Que mejoran el ADN de los espermatozoides.

Factores que llevo años viendo en consulta cómo son la llave para cruzar al otro lado.

Yo no he inventado la rueda. Sólo hago lo que la ciencia y las organizaciones mundiales han demostrado que funciona, y lo ordeno para que puedas aplicarlo.

Fíjate en estos ejemplos:

  • Existe un nutriente concreto que en el tipo y la dosis adecuadas aumenta un 51% tus probabilidades de concebir. Las mujeres que no llegan al mínimo de este nutriente tardan un 40% más en quedarse embarazadas. — Stanhiser et al.
  • Se ha demostrado que ciertas prácticas de regulación del sistema nervioso, que el sistema sanitario ignora, multiplican por 2,5 tu tasa de embarazo: del 20% al 52%. — Estudio de Harvard, Fertility and Sterility, Domar et al., 2011.
  • Existe un tipo de grasa muy concreto, que probablemente no estás consumiendo lo suficiente, que en solo 6 semanas aumenta un 40% tus probabilidades de concebir, mejorando la composición del líquido en el que maduran tus óvulos. — Kermack et al.
  • Hay un hábito muy básico que, en la dosis correcta, aumenta hasta un 43% la concentración de esperma de tu pareja. Ojo, pasarse lo empeora. — Belladelli et al., 2024.
  • Existe un patrón alimentario antiinflamatorio, que la mayoría conoce pero pocas aplican como toca, que sube la tasa de embarazo del 29% al 50%, y la tasa de bebés sanos en casa del 26% al 48%. — Human Reproduction.

Entre muchos otros más.

Ninguno de estos factores por sí solo decide nada. Pero cuando los combinas, puedes pasar de tener menos de un 10% de probabilidades de embarazo a superar el 40 o el 50%.

Y en el mismo proceso que acortas el tiempo de búsqueda, reduces las probabilidades de aborto y mejoras la salud de tu futuro bebé.

No es una garantía de embarazo. Pero es lo que más se acerca.

Cada factor que dejas sin mirar es peso que le quitas a tu lado de la balanza.

Y de eso se trata: de inclinar la balanza a tu favor.

Si quieres seguir tratando solo una parte de tu fertilidad, estás en tu derecho. Por lo menos ahora ya sabes que hay más que puedes hacer, y quizá un día te aventuras a explorarlo.

En caso de que quieras apoyar todos los factores que construyen tu fertilidad de verdad, y asegurarte que no te dejas nada, puedes usar la lista que llevo años perfeccionando.

Está basada en la ciencia y en lo que he visto en la práctica, en mi experiencia con mujeres reales y casuísticas reales, que funciona.

Mira.

He acompañado a parejas con infertilidad “inexplicada”, mujeres con SOP, con amenorrea, con abortos de repetición, con hipotiroidismo, con diagnósticos menos comunes… hombres con seminogramas malos, hombres con seminogramas buenos pero no óptimos, con ADN fragmentado… parejas que llevaban varias FIV fallidas, madres que no tuvieron ningún problema con el primero y sí con el segundo…

Y todo lo que ha dado resultados, lo he estructurado y bajado a tierra para que cualquier mujer pueda aplicarlo en su día a día sin problema.

Y lo tienes aquí dentro:

Acompañamiento

VIDA

No es información teórica que encuentras en libros.

No son consejos sueltos e inconexos que puedes ver en reels y podcasts.

No es un programa de esos que se centra solo en el cuerpo y olvida los bloqueos emocionales. O que trabaja solo lo emocional y no le da peso a la nutrición, la microbiota, los tóxicos o la suplementación. 

Tampoco es un acompañamiento que se olvide de que el 50% del embarazo depende de él.

Es un acompañamiento integrativo y estructurado donde cada semana apoyas un factor clave de tu fertilidad.

Uno solo.

Y tu pareja también.

Algunos te sonarán, otros serán completamente nuevos.

Lo que te aseguro es que tu gine no te ha contado nada de esto.

Pero tienes los pasos exactos para llevarlo a cabo en tu día a día sin problemas, y no necesitas tener ninguna formación previa ni ser ninguna experta de las hormonas para que te sirva.

Aquí tú sólo tienes que centrarte en una cosa, que es la clave para tener resultados:

APLICAR.

De la estrategia, del enfoque, de qué va antes y qué va después, me encargo yo.

Dentro tienes las mejores herramientas a tu alcance, tienes contenido filtrado que no verás online, pero si no estás dispuesta a cambiar cosas de tu vida actual, si no vas a aplicar, es mejor que no te apuntes, porque no te servirá.

De lo contrario, si ahora mismo en el trabajo ya vas en automático porque estás pensando qué nuevo tratamiento probar el próximo mes…

Si ahora mismo ya estás buscando soluciones por tu cuenta hasta altas horas de la noche…

Entonces sí estás dispuesta a hacer cambios que te acerquen al positivo.

Si ese es tu caso, seguir este acompañamiento será sencillo.

Porque dedicarás mucho menos tiempo, esfuerzo y carga mental del que estás dedicando ahora.

Dejarás de dudar de si lo que hiciste el mes pasado ha valido para algo o no.

Dejarás de ser la que investiga, la que filtra y la que decide.

Y te centrarás sólo en aplicar acciones que ya están validadas.

Así, avanzar, es fácil.

De hecho, con que dediques máximo una hora a la semana tienes suficiente.

Las acciones ya están escritas y son concretas.

Sólo tienes que seguirlas.

Mira.

No te puedo prometer un embarazo. Nadie puede.

Lo que te puedo prometer es que, con este acompañamiento, cuando llegues al final, tengas el resultado que tengas, sabrás que has hecho todo lo que estaba en tus manos.

Vas a poder mirar atrás dentro de tres meses y ver con perspectiva que había muchas cosas que mejorar, y que las mejoraste. Vas a saber que vas bien encaminada.

Si llega, sabrás qué has hecho para que llegue.

Si tarda, sabrás dónde estás y qué debes hacer la próxima semana.

Y si acabas en una FIV, llegarás con el cuerpo preparado y con mayores probabilidades de que funcione.

Sólo tú puedes valorar si merece la pena pilotar el avión con una guía que te garantiza avanzar sin estrellarte,

o seguir probando cosas a ciegas con toneladas de información que no sabes cómo ejecutar correctamente, y con la duda de si estás haciendo lo que tienes que hacer o si, por lo contrario, podrías haber hecho más.

Mientras lo piensas, te dejo las opiniones de algunas de las mujeres que han pasado por VIDA:

A, 32 años

«Estaba estresada porque no veía que las cosas avanzaran. No sentía que tuviera un plan. Por mi cabeza pasaban frases como estoy rota, nunca va a llegar, voy a ser una madre mayor. Tener un plan de acción a seguir me cambió por completo mi vivencia. Y hoy estoy embarazada.»

Susana, 43 años

«Mirándolo con perspectiva, había muchas cosas que mejorar. Muchísimas, la verdad. Y yo no tenía ni idea. He hecho 3 FIV que han ido fatal… Y esta última, después de preparar mi cuerpo bien por fin la beta ha salido positiva. No me lo creo..”

Berta, 27 años

«Ahora tengo cero dolor menstrual, mis ciclos son más regulares y me siento mucho más enérgica. En pocos meses he notado grandes cambios. Sé que me está ayudando y sé hacia dónde voy.»

Sandra, 37 años

«Nadie me había hablado de todo lo que está en mis manos, y estoy flipando.»

Ahora mismo, mientras lees estas líneas, hay mujeres dentro del acompañamiento aplicando lo de su semana…

Incorporando estrategias que jamás habían escuchado antes…

Sabiendo qué analíticas y qué pruebas pedir para ahorrarse meses de búsqueda…

Cuidando la salud de su futuro bebé…

Y sintiendo que por fin avanzan.

Acceder a este plan ahora son:

67€
al mes

Sin matrícula. Sin permanencia.
Te das de baja en un clic.

Puedes entrar, quedarte dos meses, cinco, hasta que llegue el positivo o hasta el día del parto. Y mantener la misma cuota para siempre (una vez dentro, a ti jamás se te subirá).

O puedes entrar más adelante, cuando el precio haya subido y haya matrícula.

En caso de que quieras aumentar tu fertilidad de verdad, sin dejarte nada fuera, te apuntas aquí:


quiero saber qué hacer
de ahora en adelante.

Preguntas

– ¿Qué temas se tratan exactamente?

Alimentación, suplementación, tóxicos, cosmética, glucosa, sistema hormonal, sueño, ritmos circadianos y gestión emocional. Tu ciclo, tu ovulación, las señales de tu cuerpo, tus analíticas y cómo interpretarlas.

Y hay semanas reservadas para prácticas psicológicas y somáticas: el bajón de cuando te baja la regla, la amiga que anuncia su embarazo, la comida familiar y el “¿y vosotros para cuándo?”, la tensión del sexo en la ventana fértil, el agobio del reloj, convivir con el “todo está bien” del médico cuando tú sabes que algo no está bien.

Solo acciones de alto impacto. No perdemos el tiempo en detalles marginales que mejoran tu fertilidad un 1%.

– Y si tengo dudas, ¿qué hago?

Hay un espacio donde puedes preguntarme sobre tu caso, o el de tu pareja, o sobre cualquier tema relacionado con el plan semanal.

Y yo te respondo, personalmente.

No es un chatbot. Ni un becario. Ni una IA.

– ¿Esto sustituye a mi ginecólogo o a mi clínica?

No, ni lo pretende.

Lo que hacemos aquí es trabajar los factores que el estudio básico del ginecólogo no cubre.

Entre otras cosas, también te digo qué conviene revisarte y qué pedirle a tu médico.

Estamos colaborando y no compitiendo.

– ¿Cuándo empiezo y qué pasa exactamente el primer mes?

En cuanto haces el pago, recibes el acceso por mail y puedes ver al instante la primera semana.

A partir de ahí, cada semana se abre el siguiente paso.

– ¿Esto es un seguimiento individual?

No es un seguimiento individual. Aquí respondo dudas sobre tu caso y el de tu pareja, pero no analizo tu caso entero.

Si lo que quieres es seguimiento individual, para eso está el Acompañamiento UNO-A-UNO, que ahora mismo está lleno. Las que están dentro de VIDA las vamos avisando cuando se abren plazas, que ocurre a menudo, y normalmente ellas mismas las llenan.

Si quieres un acompañamiento UNO-A-UNO, entra aquí y serás la primera en saber cuando hay plazas libres.

– ¿Cuánto tiempo tengo que dedicarle a la semana?

Depende de la semana.

Hay semanas de quince minutos. Semanas de cuarenta minutos. Y hay alguna de una hora. Según lo que pida el tema.

Aquí lo que no vamos a hacer es grabar durante una hora lo que podemos decirte en cinco minutos.

– ¿Y si me salto semanas o no puedo seguir el ritmo?

Tu plan no caduca.

Hay meses en los que la vida se pone por delante, y no pasa nada. Cuando vuelvas, retomas donde lo dejaste y ya está.

Mientras estés dentro, puedes acceder a tu plan de acción sin límite de tiempo.

– ¿El contenido está todo abierto desde el inicio?

No, y es a propósito.

Si lo abro de golpe, saltarás de semana en semana rápido y corriendo, y no aplicarás nada. Es posible que ya te haya ocurrido en otras formaciones. Y si no lo aplicas, no te acercas al positivo.

Yo quiero que te logres el embarazo aquí.

– ¿Cuánto tiempo recomiendas estar dentro?

Puedes estar el tiempo que quieras, pero recomiendo mínimo tres meses.

Un óvulo tarda aproximadamente noventa días en su proceso final de maduración antes de ser liberado. Ese tiempo no se puede acortar.

Y es exactamente la ventana que vamos a aprovechar. Lo que hagas durante esos noventa días es lo que va a determinar la calidad del óvulo que ovules dentro de tres meses.

Hay mujeres que se han quedado antes, claro. Pero depende de cómo estés ahora y de los cambios que tengas que hacer. Algunos llevan más tiempo que otros.

Y cuando logras el positivo, te abrimos el acompañamiento durante el embarazo, que es una etapa que da mucho vértigo después de lo que ha costado llegar ahí.

– ¿Hay permanencia?

No.

Te das de baja cuando quieras, con un clic, sin llamar a nadie ni dar explicaciones.

– ¿Y si me quedo embarazada al mes? ¿He pagado para nada?

Al revés. Si llega el positivo, nos avisas y te abrimos el plan que te prepara para esta nueva etapa.

Demandas distintas de nutrición, cúmulo de pruebas que no sabes muy bien para qué son, miedos nuevos que aparecen cuando tienes mucho que perder, y un montón de dudas sobre lo que se puede y no se puede hacer.

Y después de lo que te ha costado llegar, hacer esas semanas sola da bastante vértigo.

Con este acompañamiento el embarazo lo vivirás mucho más tranquila.

– ¿Este plan le sirve a mi pareja? ¿Hay cosas para él?

Sirve para ambos.

Y te recomiendo que él lo haga. No sería la primera vez que veo que el problema viene de un hombre con un seminograma “bueno”.

La mayoría de las semanas el plan de acción es común, y lo podéis hacer juntos. Y la semana que él tenga algo distinto, lo verá marcado.

Es bastante más fácil que un hombre haga tres cambios concretos cuando una profesional le dice cuáles son y por qué, que cuando se lo pide su pareja por décima vez.

– Sigo cuentas de fertilidad y escucho podcasts desde hace tiempo. ¿Esto no será más de lo mismo?

Es probable que ya sepas mucho, y eso está genial. De hecho, ese es justo el motivo por el que esta pregunta la haces tú y no una mujer que acaba de empezar.

Pero lo que te llega por ahí llega en piezas sueltas. Un episodio sobre tóxicos, otro sobre progesterona, un carrusel sobre suplementos. Ninguna de esas piezas sabe qué has hecho tú la semana anterior ni qué te toca hacer la siguiente.

La información es pública y es gratis. El criterio sobre qué es lo que realmente funciona y qué es ruido, no lo es. Y esto es lo que recibes aquí.

– Ya hice otro programa parecido y no me sirvió.

Normal.

¿Miraba también lo emocional, o solo el cuerpo? ¿Miraba también al hombre, o solo a ti? ¿Salías de cada clase sabiendo qué hacer el lunes por la mañana, o salías solo con teoría?

Casi todos los acompañamientos ahí fuera fallan por uno de esos dos sitios: o miran una parcela y se olvidan del resto, o te lo explican tan técnico que no sabes qué hacer con ello.

Aquí el criterio es el contrario en las dos cosas. Y si aun así no te encaja, te das de baja con un clic.

– A mí todas las pruebas me salen bien. ¿Qué hago yo aquí?

Eres, probablemente, para quien más sentido tiene esto.

Que las pruebas salgan bien no significa que no pase nada. Significa que el estudio que has hecho hasta ahora no ha encontrado una alteración evidente por ahora.

Pero muchas veces no está diseñado para mirar a fondo lo que has leído al principio de esta página: inflamación crónica de bajo grado, tu fase lútea, tu resistencia a la insulina, si tienes la microbiota alterada…

Si las pruebas te salen bien y no te estás quedando, ya lo has visto: tener los valores “en rango” y “óptimos” no es lo mismo.

– Tengo SOP, endometriosis, adenomiosis, adenomioma, tiroiditis, Hashimoto, prolactina alta, progesterona baja, fase lútea corta, amenorrea, amenorrea hipotalámica, amenorrea post lactancia, baja reserva, antimulleriana baja, mala calidad ovocitaria, SAF obstétrico, KIR AA, natural killers, trombofilia, trompa obstruida, miomas, pólipos, endometritis, celiaquía, perimenopausia, abortos de repetición, embarazos bioquímicos, FIVs fallidas o un seminograma alterado… ¿Esto sirve en mi caso?

Sí.

– Tengo más de 39 años. ¿Es demasiado tarde para esto?

No.

A veces confundimos la reserva con la calidad ovárica.

Tu reserva es la cantidad de óvulos que te quedan, y eso no se puede cambiar. Mientras tengas uno, el embarazo es posible.

Tu calidad ovárica, que es el factor más importante de cara a quedar embarazada, sí la podemos mejorar.

Cuando te dicen que la edad lo decide todo, te están hablando solo de lo primero.

Aquí trabajamos lo segundo, que es lo único que podemos controlar.

Y tanto si haces FIV como si no, todo esto suma.

– Sé que tendría que estar más tranquila y no lo consigo. ¿Esto me va a ayudar?

Hay semanas dedicadas a esto, con prácticas concretas y cortas, y son de muchos tipos distintos, porque a cada mujer le funciona una cosa.

Aquí entran mujeres que no habían meditado en su vida, que se veían incapaces y que no tenían ninguna intención de empezar. Y funciona igual, porque esto no va de “dejar la mente en blanco”.

Va de que tu cuerpo deje de estar en alerta. Y hay muchas formas de hacer esto.

– Estoy en tratamiento, o voy a entrar en FIV. ¿Me sirve igual?

Sí.

Las clínicas españolas son extraordinarias en lo técnico. Lo que casi ninguna te dice es que si preparas tu cuerpo antes, tienes más posibilidades de que haya éxito.

Eso es lo que haces aquí.

Si aún no has entrado: entre el “no encontramos nada” y la FIV hay un mundo entero que no te han contado.

– ¿Y si hago todo esto y aun así no me quedo embarazada?

Nadie te puede garantizar el embarazo. Ni las mejores clínicas, ni los mejores ginecólogos formados en Harvard, ni yo, por mucho que me pese.

Pero sí hay algo que cualquier profesional que esté un poco actualizado te puede asegurar.

Y es que sin un orden ni un proceso validado es rematadamente difícil que llegues antes.

Porque vas a ciegas.

Y caminando en círculos es imposible avanzar.

No hay nada peor que estar luchando en la dirección equivocada y darse cuenta cuando es demasiado tarde.

Hay ciertos hábitos y estrategias para acercarte drásticamente al embarazo, úsalas.

Lo que aprendas aquí sobre tu ciclo y sobre tu cuerpo no se te va a olvidar cuando logres el positivo. Te sirve durante la búsqueda, te sirve durante el embarazo, te sirve después, y algún día se lo podrás contar a tu hija.

Si quieres llevar un estilo de vida que merece la pena heredar, es aquí:

67€
al mes

Sin matrícula. Sin permanencia.
Te das de baja en un clic.


quiero saber qué hacer
de ahora en adelante.

Te apuntes o no te apuntes, te deseo lo mejor durante esta etapa.

Un abrazo,

Laura.